DEFINIR EL OBJETIVO
Antes de hacer cualquier cosa -desde una presentación, un mural, una redacción, etc… es importante que clarifiques para el alumnado qué es lo que van a hacer -más allá de sus ideas preconcebidas-, y con qué objetivo -claro y detallado-, ¿para qué va a servir aquello que vamos a hacer?
Importa pues, dejar claro que NO es una presentación:
- NO es una «chuleta». Es decir, no se trata de copiar texto para que podamos leerlo o para que nuestros oyentes lo lean.
- NO es decorar un texto. Es decir, no se trata de copiar texto sobre un fondo o formato «decorado» con imágenes.
- MÁS no es mejor. No se trata de hacer una presentación extensa, tanto, que acaba pareciéndose al texto original.
- No es recitar un texto memorizado.
Y, por tanto, que SÍ es o para qué sirve una presentación:
- Un documento que sintetiza, resume, reordena y clarifica las ideas clave alrededor de un tema
- Que nos sirve de guía o guión para seguir un hilo conductor en nuestra exposición
- Que permite a nuestros oyentes no «perderse» y saber en cada momento en qué punto estamos
- La información debe ser visual, organizada y estructurada de forma que de un solo vistazo todos puedan entender la idea que estamos exponiendo (queremos que los oyentes nos escuchen a nosotros, no que se dediquen a leer)
- La exposición debe partir de la comprensión de ideas. Debemos usar nuestro propio lenguaje y estructuras. Contar las ideas a nuestra audiencia, en lugar de recitarlas o leerlas.
DAR PAUTAS Y ESTRATEGIAS EXPLÍCITAS
Mejorar la capacidad de exposición de nuestros estudiantes es posible y no resulta demasiado complicado. Recuerda que ellos reproducirán aquello que conocen. Por lo que es importante mostrarles ejemplos de qué es lo que quieres que hagan y cómo.
Paso 1: TRABAJAR LA INFORMACIÓN
A menudo los estudiantes 1) elijen una plantilla que les gusta 2) rellenan la plantilla sustituyendo los textos o imágenes. Es decir, colocan el contenido que encaja en la plantilla. Quizá alguna vez hayas comentado algo como «podrías añadir un gráfico» y te hayan dado una respuesta similar a «es que no me cabía» o situaciones parecidas. Obviamente esta no es una forma eficiente de trabajar, el formato debe ajustarse al contenido y no al revés.
Para ello, el primer paso es hacerse un guión en una hoja en blanco y «en sucio» de qué información quieren poner y cómo la van a representar. Es decir, tomar decisiones sobre si determinados datos los van a colocar en forma de tabla o gráfico de barras, si van a añadir un mapa para colocar ríos, accidentes geográficos o datos comparativos entre provincias o países, por ejemplo. Cuál será el título, y seleccionar los textos, RESUMIDOS y REDACTADOS por ellos mismos.
Paso 2: HACER UN BORRADOR
Con ese guión, hacemos ahora un borrador en otra hoja en blanco para colocar la información y distribuir el espacio. Para muchos estudiantes puede ser útil dibujar cada elemento en un folio (en sucio, basta con marcar algunas lineas o garabatos para el texto), y recortarlo a modo de piezas, para «jugar» con las piezas a modo de puzzle, y así conformar distintas posibles combinaciones. Tendrán que hacerse fichas de distinto tamaño según quieran probar qué queda mejor, incluso montar distintas plantillas para poder compararlas y elegir cuál permite una mayor comprensión de los datos.
Es decir, tienen que tener claro que el objetivo no es «bonito», sino «claro».
PASO 3: MONTAR MI PRESENTACIÓN
Ahora ya tienen una idea previa de qué tipo de distribución o plantilla responde mejor a sus necesidades. Es momento de buscarla, seleccionarla y editarla. Verán ahora que el tiempo invertido aquí es mucho menor al que solían invertir. Claro, siempre cuesta encontrar algo que no sabemos qué es. Sin embargo, cuando sabemos qué buscar, encontrarlo es más rápido.
¡Seguro que el resultado es más eficiente y tu alumnado encuentra el trabajo más ágil y gratificante!
HAZLO PROFESIONAL
- Prueba a pedir que hagan póster científicos en lugar de presentaciones con diapositivas. El esfuerzo de síntesis y representación gráfica es mayor y un póster científico es una herramienta profesional que seguro utilizarán en sus estudios superiores y vida profesional.
- Define el tiempo que tienen que para hacer su presentación y se estricta pero no inflexible. Insiste en que ensayen en casa y se cronometren. Esto evitará que algunos estudiantes se extiendan en demasía, pero también que otros hagan una presentación demasiado escueta. Además mantiene un ritmo dinámico en la clase. ¡No aburras a la audiencia!
- Abre un turno de preguntas después de cada presentación. Así todos estarán más atentos y puedes valorar mejor la comprensión del tema. Pero no dejes solo a tu estudiante, si tiene dificultades con alguna pregunta, ayúdale aclarando términos o quizá la pregunta sea muy avanzada para el nivel que estáis trabajando, responde tú o anima a todos a buscar la respuesta.
- Ofrecer propuestas de mejora entre toda la clase. Esto desarrolla una mentalidad de continuo progreso y también lleva al resto a prestar más atención.



