Como docentes siempre estamos realizando una labor de tutoría, y algo que repetimos continuamente en clase es que siempre que tengan un problema, acudan a un amigo/a, compañero/a, maestro/a o familiar para poder recibir ayuda sobre aquello que les preocupa.
Sin embargo, esta comunicación no siempre es fácil y fluida, pues a veces por miedo, vergüenza u otros motivos diversos, no se atreven a contar algo. Por ello, en mi aula tengo un rinconcito con unas tarjetas en las que los alumnos/as pueden escribir aquello que quieran contarme sin que nadie se entere y rompiendo esa barrera de la vergüenza, pues a veces es más fácil decir algo por escrito que de manera oral «cara a cara».
Se trata de una dinámica, que funciona bien con aquel alumnado más tímido, y que sin duda, ayuda a estrechar los lazos de confianza entre el docente y el discente









