Explicamos que vamos realizar una actividad práctica para comprender mejor cómo nuestras acciones dejan huellas en los demás.
«Palabras que arrugan»
- El tutor enseña un folio en blanco a la clase.
- Invita a su alumnado a decir cosas negativas, críticas o hirientes al papel. (Ejemplos: «No me gustas», «Eres muy blanco», «Eres demasiado liso»,»Resbalas», etc.
- Cada vez que un estudiante dice algo, el tutor arruga un poco la hoja para simbolizar el impacto emocional.
Se detiene la actividad y se les dice que vamos a pasar a la fase de curación o sanación. Invitamos al alumnado a cambiar el tono de sus comentarios y empezar a decir cosas bonitas al papel, elogios y a pedir disculpas por las ofensas anteriores.
- Mientras esto sucede el tutor irá desarrugando la hoja de papel, mostrando cómo las palabras positivas tienen el poder de sanar y reparar el daño emocional pero…
- Pero el papel no vuelve a estar completamente liso, le quedan cicatrices y arrugas residuales.
3. Reflexión en Grupo (15 minutos):
Llevamos a cabo una discusión grupal sobre la actividad. Reflexionamos sobre las cicatrices residuales en el papel y cómo se relaciona con las heridas emocionales y los traumas que pueden quedar en las personas.
Enfatizamos la importancia de ser conscientes de las palabras que usamos y cómo pueden dejar cicatrices emocionales muy persistentes. Destacamos cómo las palabras positivas pueden tener un impacto sanador. Animamos a nuestro alumnado a practicar la empatía y la reflexión antes de decir palabras que puedan herir a otros.









