Para desarrollar esta propuesta es importante no decir el nombre de la actividad hasta el final. El tutor explica que van a hacer una actividad divertida en la que todos participarán, y que es muy importante hacerlo en silencio y con sinceridad.
- Se reparte una hoja en blanco a cada estudiante y le pedimos que cada uno escriba en ella su nombre, el nombre de un compañero de libre elección y qué actividad quieren que este compañero realice. Deberá ser una acción divertida, asequible y respetuosa que le gustaría que ese compañero hiciera en clase, y que no sean ofensivas, vergonzosas o peligrosas.
- Podemos leer alguna lista de ideas, aunque la propuesta busca que cada uno piense en alguna actividad por si mismos (por ejemplo: cantar un fragmento de una canción, contar chistes, hacer 10 flexiones, bailar durante unos segundos, recitar un poema, hacer un dibujo rápido en la pizarra, contar el resumen de una película, inventar un trabalenguas y leerlo, imitar a algún animal, contar una anécdota divertida, hacer un anuncio publicitario sobre algún objeto del aula, decir 5 cosas buenas de uno mismo, representar el título de una película o una emoción a través de la mímica, crear una mini coreografía, hacer una estatua divertida, decir el abecedario al revés, simular con gestos que están en una tormenta, simular ser modelo en una pasarela de moda, crear un lema para la clase, etc..)
El tutor recoge todos los papeles y los guarda sin decir nada aún, para anunciar un cambio inesperado: «Ahora cada uno de vosotros va a tener que hacer la acción que escribió en su papel ¡para que experimentéis si es fácil, divertido o incómodo!»
Por turnos, cada estudiante pasa al frente del aula para realizar la acción que él mismo había escrito (aunque inicialmente estaba pensada para otro compañero). El tutor anima y apoya, pero sin obligar a nadie que se sienta incómodo (si es necesario,se puede hacer alguna modificación divertida o en grupo para suavizar).
Una vez terminadas todas las actuaciones, el tutor plantea una breve reflexión:
- ¿Cómo te has sentido haciendo lo que propusiste?
- ¿Te hubiera gustado hacer otra cosa?
- ¿Crees que a tu compañero le habría gustado hacer esta actividad?
- ¿Qué aprendemos sobre ponernos en el lugar de los demás?
Se escribe o se dice en voz alta:
«No quieras para los demás lo que no deseas para ti.»









