Esta experiencia tuvo lugar en un momento en el que me encontraba siendo tutora de 2º de ed. primaria. Al pasar mucho tiempo con mis alumnos/as, me daba cuenta de la curiosidad que tenían ciertos estudiantes hacia temas que no estaban incluidos en el currículo, pero que en ciertos momentos y tras la introducción de algún concepto, salían a la luz, y no consideraba justo el no dar una respuesta como ellos/as esperaban simplemente porque se tratara de algo que no «entra en el temario» o que por «falta de tiempo» se quedara en una respuesta superficial. E
s por ello que creamos «La nube de las preguntas». En esa nube, el alumnado podía dejar reflejada en un post-it todas aquellas cuestiones que les rondaran por la cabeza y que necesitaran de una respuesta. Nuestra nube poco a poco se fue llenando de preguntas, que a su vez, animaban al resto a plantear nuevas preguntas.
Semanalmente seleccionaba dos o tres de estas preguntas, y durante la asamblea diaria les dedicaba el tiempo que se merecían. En algunos casos la «pregunta» quedaba resuelta, pero en otros casos, los propios alumnos/as me pedían poder hacer un trabajo de investigación sobre dicha pregunta y mostrárselo al resto de sus compañeros/as. Fue así, como en alguna sesión de proyecto transversal, estos alumnos/as tenían la oportunidad de presentar infografías, murales, lapbooks, maquetas, etc… elegidos por el propio alumnado de manera voluntaria, que seguían dando profundidad a la cuestión tratada, y que sin duda nos enriquecía a todos y todas.










