Buscamos quue el alumnado tome conciencia de que pequeñas conductas normalizadas pueden generar malestar, sufrimiento y exclusión, aunque no haya mala intención. Vamos a hablar de algo que pasa en muchas clases: bromas, comentarios, risas… que para quien las hace no son importantes, pero que para quien las recibe sí pueden serlo.
Establezco con ellos un diálogo similar al siguiente:
Quiero que tengáis clara una cosa desde el principio: no todo lo que se hace con intención de divertir es divertido para todos. Una broma deja de ser una broma en el momento en el que uno de los dos
se divierte y el otro no.
Quiero que imaginéis a una persona que cada día viene a clase sabiendo que en algún momento será el centro de una risa, un comentario o una ‘gracia’. No es una gran humillación. Son pequeñas cosas. Pero pasan todos los días…
Escuchad atentamente estas frases:
Reírse cuando alguien se equivoca al leer en voz alta.
- Hacer ruidos o comentarios cuando alguien participa.
- Corregir a un compañero con tono burlón.
- Repetir un error que alguien ha cometido delante de otros.
- Susurrar y reírse mientras alguien habla.
- Imitar la forma de hablar, moverse o expresarse de otro.
- Aplaudir irónicamente cuando alguien falla.
- Decir “era broma” después de un comentario hiriente.
- Hacer comentarios sobre el cuerpo, peso, altura o aspecto.
- Reírse de la ropa o el peinado.
- Decir “es broma” sobre granos, gafas, aparato dental…
- Comparar físicamente a alguien con otra persona o personaje.
- Dejar a alguien fuera de un trabajo “sin darse cuenta”.
- Cambiarse de sitio para no sentarse con alguien.
- Mirar al grupo y reírse cuando pasa una persona concreta.
- Ignorar a alguien cuando habla.
- Hacer planes delante de alguien sabiendo que no está invitado.
- Decir “no te piques” cuando alguien se molesta.
- Hacer fotos o vídeos “de broma” sin permiso.
- Compartir capturas de pantalla.
- Reírse de estados, fotos o comentarios.
- Dejar en visto de forma sistemática.
- Crear grupos sin alguien a propósito.
- Usar emojis o reacciones para ridiculizar.
- Poner motes aunque “no sean insultos”.
- Seguir usando un mote cuando alguien ha pedido que paren.
- Hacer bromas siempre a la misma persona.
- Recordar cosas del pasado para reírse.
- Decir “te lo tienes que tomar mejor”.
- Decir “yo no he hecho nada”.
- Reírse sin intervenir cuando otros molestan.
- Justificarlo con “todo el mundo lo hace”.
- Minimizar diciendo “no es para tanto”.
Ahora os vais a poner en grupos de 3 ó 4 y vais a contestar en 10/15 minutos a estas tres preguntas, uno de vosotros que se encargue de escribirlas:
- ¿Creéis que todas estas cosas hacen gracia siempre?
- ¿Qué pensáis que siente alguien cuando esto le pasa cada día?
- ¿Pasan estas cosas en nuestra clase o nuestro instituto?
- ¿Qué cosas pequeñas podríamos cambiar para que nadie lo pase mal?
Se escriben en un folio grande, se ponen los nombres de todos, se firma y se pone en un lugar visible de la clase para recordarlo cuando haga falta, con un cierre final:
“Las bromas unen cuando todos se ríen. Cuando solo se ríen algunos, ya no es una broma.”









