Con esta convicción, Matilde ha incorporado a su práctica docente una forma de entrega de exámenes basada en la atención individualizada. En lugar de devolver las pruebas de manera colectiva, cita sus estudiantes uno a uno, de forma privada. Les entrega su examen y les explica los aspectos que han realizado correctamente y aquellos en los que deberían mejorar.
Además, trata de analizar en qué procesos pueden trabajar para mejorar su rendimiento: Hábitos de estudio inadecuados -por ejemplo, mala gestión del tiempo o un estudio que pone el foco en la memorización sin comprensión-, problemas de comprensión de los contenidos, errores gramaticales, de ortografía o grafía en la redacción, o una exposición desorganizada y poco detallada.
De este modo, su alumnado recibe un feedback personalizado, adaptado a sus características y necesidades concretas, que le permite comprender mejor su propio proceso de aprendizaje y tiene la oportunidad de mejorar de cara a futuras evaluaciones, sin afectar a la autoestima de cada estudiante gracias a la privacidad del proceso.
Matilde relata que esta forma de trabajo refuerza el vínculo entre el profesor y su alumnado. Perciben que el docente no solo les transmite contenidos, sino que acompaña y guía su proceso de aprendizaje. En esta interacción, el docente también obtiene información valiosa para ajustar futuras medidas educativas, adaptar su metodología y atender de manera más eficaz a las necesidades concreta de su alumnado.
Aquí puedes descargar la infografía o planning que Matilde ha elaborado para resumir los posibles errores en los exámenes sobre los que reflexiona con su alumnado:
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Este trabajo es, sin duda, esencial para que nuestro alumnado comprenda qué mejorar y garanticemos así su progreso, un elemento clave de la educación inclusiva. Matilde construye un espacio y una cultura de aprendizaje que comprende éste como un proceso y, cómo tal, sujeto a constante mejora. Recordaros algunas ideas clave de la evaluación formativa:
- Usa un lenguaje POSITIVO que no negativice a la persona, sino al proceso o al producto final (en lugar de «cometes faltas de ortografía / tu vocabulario es pobre / haz cometido este error», exprésalo en forma positiva y dirigida al trabajo que estás evaluando y a la solución: «Te favorecería hacer un glosario de palabras técnicas y trabajar su significado / esta aplicación te ayudaría a ofrecer un texto sin errores de ortografía / usa este check list de ideas clave que debe contener tu respuesta para no dejarte.
- Ofrece esta guía y estrategias DURANTE el proceso de aprendizaje. Así tu alumnado llegará debidamente preparado al examen. Haz ensayos previos para que sirvan de metacognición. O usa ejemplos de cursos anteriores para mostrar preguntas correctas e incorrectas y preguntarles ¿por qué? para que extraigan conclusiones por su propia observación y análisis.
- ANTICIPA la rúbrica para que comprendan qué vas a valorar. Su experiencia o perspectiva les puede hacer ver lógico que se valora solo el conocimiento sobre la asignatura y que desconozcan que estás valorando también aspectos formales o en qué medida los estas valorando y por qué.
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© Paulina Bánfalvi @aacclarebelión. Consulta aquí cómo citar este comentario.









