Eliminar barreras de aprendizaje en mi alumnado de 3º de educación primaria en el momento de iniciar el aprendizaje de la multiplicación, es mi principal objetivo. Para ello, uso piezas de LEGO como estrategia, convirtiendo un concepto abstracto en una experiencia táctil y visual.
El uso de las piezas de LEGO permite que el alumnado no solo «escuche» la explicación de la relación entre la suma de una misma cantidad varias veces y la multiplicación, sino que permite que la visualice. También apoya el desarrollo de la memoria de trabajo, pues el material físico reduce la carga cognitiva, permitiendo que el alumno se concentre en el proceso y no solo en el resultado.
No todos los estudiantes demuestran lo que saben de la misma forma, y las piezas de LEGO ofrecen un soporte y apoyo al lápiz y al papel. Permite aprender manipulando, eliminando la abstracción. Además, poder contar las piezas, permite una corrección autónoma.
También fomenta la implicación del alumnado, pues el juego es el motor del interés, y las piezas de LEGO rompen la barrera del miedo a las matemáticas. Además hay un aumento de la motivación, pues el uso de un juguete familiar para ellos/as reduzca la ansiedad.
Otro beneficio es que permite crear desafíos graduales: unos pueden trabajar con menos piezas (tablas del 1 al 5) y otros con construcciones más complejas (comprobar la propiedad conmutativa de la multiplicación). Contribuye a la colaboración entre iguales, facilitando el trabajo en parejas, donde deben explicar al compañero las conclusiones a las que han llegado.
Una propuesta creativa es «La ciudad de las tablas», donde los estudiantes deben construir «edificios» que representen a cada una de las tablas de multiplicar (Por ejemplo, el edificio del 4, donde cada planta conste de 4 «pivotes») y además deberá escribir en una tarjeta la operación y colocarla junto a su edificio.










